En el tema  del mes pasado, Gurdjieff y la creación, parte 1, hablamos de dos estados: El primero, en el que sin saberlo somos gobernados por pensamientos, emociones y sensaciones aleatorias; el segundo, en el que despertamos y percibimos nuestra multiplicidad.

Superpusimos estos dos estados en la historia bíblica de la creación, Aproximándonos a ella de modo metafórico. La comparación demostró ser adecuada: antes de la creación la tierra está en las tinieblas del caos, muy similares al caos de nuestro sueño psicológico; el segundo es la creación de la luz, muy semejante a la luz de la observación de sí que revela nuestro sueño.

La mayoría de los escritores estuvieron de acuerdo en que había cierto misterio detrás de la aparición de la luz de la observación de sí. Si esto es así y, si el despertar llega de manera misteriosa, entonces puede irse así, de manera misteriosa. Por lo tanto, para prolongar el despertar, el proceso de la creación debe continuar.

En este mes, exploraremos el siguiente paso necesario, sin el cual el despertar cae de nuevo en el sueño.

La creación bíblica continúa con una serie de “divisiones”:

“Y dijo Dios: Que haya un firmamento en medio de las aguas y que este divida las aguas de las aguas… Que las aguas por debajo del cielo se reúnan en un lugar y que aparezca tierra seca…” –Libro del Génesis

Gurdjieff-creación 2El segundo paso en la creación bíblica es la división. Este es un paso siguiente obvio, porque la división no podría haber sucedido antes del primer paso de luz, no podemos organizar un cuarto desordenado en la oscuridad, y la vida orgánica no podría haber sido creada sin dividir primero las aguas para que revelaran la tierra seca.

Si estas son metáforas de verdades psicológicas, entonces, ¿cómo se manifiesta la “división” en el microcosmos del hombre?

Gurdjieff y la división

“El trabajo empieza en el momento en que el hombre comienza a sentir dos hombres en sí mismo. Uno es el hombre a quién él llama ‘yo’ y a quien los demás llaman ‘Ouspensky…’ El otro es quien es en realidad, el yo real, que aparece en su vida solo por momentos muy cortos y que solo puede volverse firme y permanente tras un período de trabajo muy largo.” – George Gurdjieff

Gurdjieff-creación 2La luz de la observación de sí invita a una división. Revela una hueste de manifestaciones internas, algunas útiles, otras que no dañan y otras dañinas.

Por ejemplo, las acciones que encendieron la luz son obviamente útiles al despertar. Las acciones que antes nos mantuvieran dormidos son dañinas. Para prolongar nuestro despertar, debemos separar lo dañino de lo útil y plantar nuestros esfuerzos en el suelo firme de lo real.

Gurdjieff destaca que esta división es un momento crítico en el trabajo. Un hombre no puede hacerla por sí mismo, porque inevitablemente se engaña a sí mismo, favoreciendo características sin considerar su contribución al despertar.

Pero si esta división se logra, el hombre pasa por una revolución interior en la que el gobierno anterior de los muchos ‘yoes’ es reemplazado por un nuevo gobierno del ‘yo’ real.

Con el tema de la división en mente, el pedido de este mes a mis escritores es: ¿pueden darme ustedes un ejemplo personal de una manifestación falsa que deba ser detenida para que se prolongue el recuerdo de sí?

“Para comenzar el estudio de sí, es necesario dividirse. Debe aprender a dividir lo real de lo inventado.” – Peter Ouspensky