“Con el fin de hacer realidad sus posibilidades, el hombre debe tener un fuerte deseo de liberarse y tener deseos de sacrificarlo todo, de arriesgarlo todo en nombre de esta liberación.” ~ George Gurdjieff

 El palacio del sueño

Gurdjieff-Chained-prisonersGurdjieff enlazaba el despertar con escapar de una prisión. La prisión es el propio sueño del hombre y la fuerza primordial que lo mantiene encerrado es que es inconsciente de su propia cautividad. En tanto un hombre disfrute de las cadenas y grilletes que lo atan, en tanto mantenga en elevada consideración las mismas características que evitan que despierte, nunca puede escapar.

Para darle vida a la prisión del hombre en el sueño, su ignorancia de las cadenas y de la determinación necesaria para romper esas cadenas, el budismo acuñó la historia de la vida del príncipe Siddhartha.

Nacimiento y niñez de Siddhartha

Siddhartha nació de la reina Mahamaya y el rey Suddhodana. Su misma concepción estuvo cubierta de presagios: su madre, la reina, soñó que un elefante blanco entraba en su útero. Se despertó y compartió su sueño con el rey, quien convocó a sus consejeros para que interpretaran la inusual manifestación.

Ninguno de los hombres del rey pudo darle sentido a la auspiciosa visión de Mahamaya salvo uno, que explicó que la reina había concebido y daría a luz un hijo muy especial. Este príncipe o se volvería un gran monarca o un Buda iluminado.

La prisión de Gurdjieff en el mito budista

Con el fin de lograr que pasara la primera predicción y evitar la última, el rey Suddhodana confina a su hijo a los lujos de una vida palaciega.  Si Siddhartha nunca viera la realidad del sufrimiento, la pobreza, la enfermedad y la muerte, nunca experimentaría el deseo de la iluminación.

Gurdjieff-Siddhartha-sees-old-manPero los devas (los dioses budistas) sembraron en el joven Siddhartha la semilla de la curiosidad. Cuando madura, también lo hace su sed por conocer el mundo exterior. A la edad de veintinueve años, ya no puede resistir su necesidad de explorar lo que está más allá de los muros del palacio y le pide permiso a su padre para salir a aventurarse a la ciudad.

Asombrado con el fracaso del plan original, el rey trama otro: limpiará las calles de su reino de gente enferma y vieja, y le presentará a Siddhartha una ciudad artificialmente limpia.

Gurdjieff-Siddhartha-frontal-viewAl principio, Siddhartha ve lo que su padre pretende que vea. Pero los devas tejen otra falla más en el plan del rey: arreglan que un viejo lisiado quebrado se cruce en el camino del príncipe. Por primera vez en tres décadas, Siddhartha presencia la vejez y lo golpea con horror la realidad de la fragilidad humana. Siddhartha hace a continuación tre excursiones de esas más y, en cada una, a pesar de los esfuerzos del rey por blanquear las calles, los devas arreglan que Siddhartha vea las verdades más amargas. En la segunda excursión ve un hombre enfermo desamparado. En la tercera ve un muerto cargado en un ataúd.  Pero en la cuarta ve un monje calmo y controlado.

A Siddhartha se le dice que un monje es un hombre que ha renunciado a este mundo en nombre del próximo, al haber percibido la vanidad de los propósitos mundanos frente a la muerte.

El joven príncipe regresa a palacio desilusionado. Se da cuenta que ha sido engañado.  Percibe que su vida lujosa terminará inevitablemente en la muerte. Por primera vez, ve su palacio como lo que es: una prisión opulenta.  Por primera vez, formula su deseo de partir.

El budismo y el cuarto camino

El budismo transmite en el mito la misma lección que impartía Gurdjieff en la terminología del cuarto camino:  el hombre nace aprisionado en el sueño. Esta prisión es lujosa en que sus muros están hechos de autosugestión y adulación de sí mismo. El primer paso hacia la liberación solo puede ser una genuina comprensión de que uno está encadenado.

En este espíritu, invito a mis escritores a dedicar los artículos de este mes a sus primeras comprensiones de su prisión interna.

“Es solo cuando Ud. se da cuenta de que su vida no lo lleva a ninguna parte que esta comienza a tener significado.”  ~ Peter Ouspensky