La novedad nos despierta. Peter Ouspensky verificó esto en sus primeros experimentos con el recuerdo de sí. Se dio cuenta de que se había recordado a sí mismo ocasionalmente a lo largo de su vida, pero inadvertidamente, con poca frecuencia y sin intención:

“Los momentos de recuerdo de sí ocurren en la vida, aunque rara vez… Llegan en entornos nuevos e inesperados, en un lugar nuevo, entre nuevas personas cuando se viaja: por ejemplo, cuando uno mira a su alrededor y dice: ¡Qué extraño! Yo y en este lugar…” – Peter Ouspensky

Gurdjieff-SiddharthaEl poder despertador de la novedad puede tentarnos a pensar que la consciencia sea solo cuestión de inducir cambios externos. Pero inducir novedades no da esperanzas, pues, no importa cuánto podamos tratar, nuestras vidas diarias rápidamente regresarán al patrón de la rutina de despertarnos a la mañana, lavarnos, vestirnos, comer, trabajar y así sucesivamente.

¿Cómo puede, entonces, inducirse el recuerdo de sí sin la ayuda de la novedad?

Este fue el desafío que Ouspensky enfrentó una vez que Gurdjieff le enseñara a recordarse. Este es el desafío que enfrentamos cuando ponemos el pie en el camino a la consciencia de sí.

Gurdjieff y el esfuerzo consciente

Dado que la novedad exterior está mucho más allá de nuestro control, el Cuarto Camino nos provee herramientas para ayudarnos a inducir el recuerdo de sí conscientemente. Estas nos permiten ver la naturaleza de nuestro sueño en un momento dado y aplicar el esfuerzo consciente apropiado para escapar del mismo.

Gurdjieff destacaba: no solo esfuerzo, sino esfuerzo consciente. Lo que previamente llegaba por accidente ahora debe traerse conscientemente. Esfuerzo consciente implica inteligencia e intencionalidad, exactamente aquellas características que faltan en la novedad exterior. En este espíritu, me gustaría dedicar el tema de este mes al esfuerzo consciente.

Gurdjieff The Great DepartureLa Gran Partida

Para inspiración, regresemos a la Gran Partida del príncipe Siddhartha (quienes perdieron el artículo introductorio del mes pasado pueden leerlo aquí: Gurdjieff y la liberación – Parte 1).

Una vez que Siddhartha se dio cuenta de que había sido confinado a una vida palaciega, este formuló el deseo de partir. Tomamos al palacio de Siddhartha como que representa el sueño, su deseo de partir como que representa el deseo de despertar y su acto de partida como que representa un esfuerzo consciente en esa dirección.

Gurdjieff Great Departure side viewUn relieve budista del siglo II o III captura la partida de Siddhartha. El príncipe ha montado su caballo a la noche y alcanzado las puertas de la ciudad de su padre, donde intenta cruzar a la libertad. Los dioses lo rodean y presencian con respeto.

Este relieve agrega un matiz valioso a la Gran Partida: El caballo de Siddhartha penetra físicamente el plano bidimensional de su mundo anterior y entra en una nueva dimensión.

Una nueva dimensión

El esfuerzo consciente agrega una nueva dimensión al momento; Experimentamos más de lo que lo hacemos normalmente. Despertamos.

Invito a nuestros escritores a compartir sus experiencias de esfuerzos conscientes; cómo tuvieron éxito en penetrar su sueño bidimensional, la naturaleza de ese esfuerzo, cómo se adecuó a las circunstancias a mano y cómo las elevó en una nueva dirección.

“Si la liberación es posible, solo es posible como resultado de gran trabajo y grandes esfuerzos y, sobre todo, de esfuerzos conscientes hacia una meta definida.” – George Gurdjieff