Queridos lectores:

En 2015, reanudaremos la publicación de artículos en ggurdjieff.es. Me gustaría compartirles lo que ha estado sucediendo detrás del escenario desde que dejamos de publicar más temprano en este año, y cómo esto afectará nuestros artículos futuros.

Un cambio obvio es en el diseño: hemos elegido como nuestro logo la orden ‘Be’ (‘Sé’), con un punto entre dos pirámides que se reflejan. Para explicar la inspiración detrás de este logo debemos imaginar lo que experimentó Gurdjieff al principio cuando presentó el Cuarto Camino hace un siglo.

“Máquinas,” “influencias” e “hidrógenos” fueron los términos que Gurdjieff eligió; “planetas,” “soles” y “galaxias” fueron la tela sobre la que pintó un antiguo sistema psicológico. ¿Pero por qué usaba términos científicos modernos cuando su instrucción había sucedido en el escenario bíblico del Monte Athos, Turquestán, Tíbet, Persia y Bokhara?

¿Por qué no usaba términos bíblicos?

Años después, Peter Ouspensky alabaría la capacidad de presentar de Gurdjieff, destacando que su dominio de la palabra hablada excedía hasta la de los mejores profesores de su época. Tal capacidad avanzada implicaba flexibilidad y adaptabilidad. Claramente, el poder de presentación de Gurdjieff no solo radicaba en su dominio del conocimiento esotérico, sino también en su capacidad de mantener sus dedos en el pulso de sus estudiantes y de hablarles en un lenguaje que les fuera comprensible.

Gurdjieff tradujo una antigua enseñanza a personas alejadas de Dios por la ciencia y de la naturaleza por las maquinarias. La adaptación no era un lujo; era una necesidad, sin la cual la comprensión nunca se podría transmitir. Citando a Gurdjieff:

“El estudio de los sistemas de conocimiento antiguo comienza con el estudio del lenguaje que hará posible establecer de inmediato lo que se diga, desde qué punto de vista y con relación a qué.” – George Gurdjieff

Un médico aprende el lenguaje de la medicina, un abogado el lenguaje de la ley y un ingeniero el lenguaje de la física. Cuando los médicos hablan de la corteza cerebral o del plexo solar, saben exactamente qué parte del cuerpo significan, sean ellos norteamericanos, rusos o chinos. Por cierto, ¡qué desastres médicos se producirían si no hubiera un consenso mundial sobre la terminología latina del cuerpo humano!

¿Y qué sucede sobre el alma humana? En nuestra era, abunda la terminología espiritual. Términos como “desapego,” “compasión” y “consciencia” se usan libremente, bajo la presunción de que todos saben exactamente lo que se dice, desde qué punto de vista y con relación a qué. ¿Pero lo sabemos?

Nuestra experiencia en ggurdjieff.es ha demostrado lo contrario. El mismo término puede significar cualquier cosa para cualquiera. Se ha hecho evidente que para hablar de la evolución posible del hombre, se necesita un lenguaje más preciso, tal como Gurdjieff dijo que sería. Esta comprensión ha dado nacimiento a una nueva dirección, representada por nuestro nuevo logo.

“Este nuevo lenguaje… basa la construcción del discurso sobre un nuevo principio, a saber, el principio de relatividad.” – George Gurdjieff

Gurdjieff PyramidEncapsulamos la evolución del hombre en la orden Be (Sé). Esta se monta sobre todos los principios del Cuarto Camino (luchar con la imaginación, la identificación, la expresión de emociones negativas, etc.) y es elevada por estos. Juntos, estos tópicos forman una pirámide, basada en la relación que tienen entre sí.

En otras palabras, la pirámide ordena las ideas del sistema con relatividad. Algunas son centrales, mientras que otras son secundarias. Algunas son solo posibles luego de que otras se dominen. La pirámide incorpora estos matices y nos muestra por dónde empezar, por dónde seguir y qué propósito tener.

El fin último del trabajo es la transformación, representada por la pirámide invertida azul de arriba. Esta expansión a un estado superior empequeñece los esfuerzos hechos para lograrlo, por lo cual la pirámide azul domina la roja. Pero cada cabello está contado y es la paciente acumulación de nuestros pequeños esfuerzos lo que enciende los estados importantes.

Las próximas publicaciones en ggurdjieff.es escudriñarán la arquitectura de esta pirámide. Aprovecharemos su escala y relatividad para hacernos más definidos para nuestros lectores. Al hacerlo, también estaremos explorando lo que podría significar adaptar el Cuarto Camino a un público del siglo XXI.

Después de todo, si Gurdjieff apareciera en el Occidente de hoy, tendríamos todas las razones para creer que adaptaría su presentación a nuestra época, aprovechando la tecnología moderna para transmitir su antigua enseñanza, usando pantallas de plasma en lugar de pizarrones, diagramas interactivos en vez de explicaciones en palabras tediosas y videoconferencias en lugar de expediciones en camello al desierto de Gobi.

En amistad,
Asaf Braverman