Demos una mirada retrospectiva:

Desde febrero hasta abril superpusimos el trabajo de Gurdjieff a la leyenda de la vida del príncipe Siddhartha. La comparación nos enseñó a darnos cuenta de nuestra prisión del sueño (Liberación parte 1 – Realización); luego formulamos una resolución de partir de la prisión (Liberación parte 2 – Resolución) y, luego, esperamos que esta resolución encendiera una oposición interior (Liberación parte 3 – Oposición).

De mayo a julio continuamos superponiendo el trabajo de Gurdjieff, ahora a la creación bíblica. Para ver nuestra oposición interior, debemos encender la luz de la observación Gurdjieff - Transformacionde sí  (La creación parte 1 – Observación de sí); esto permite una separación interna de lo verdadero y lo falso (La creación parte 2 – Separación) y, solo entonces podemos encontrar un terreno firme en el cual formar nuevas actitudes que reflejen la consciencia (La creación parte 3 – El reflejo).

Al seguir esta secuencia de esfuerzos, alineamos estas actitudes que apoyan nuestro trabajo contra las actitudes mecánicas que lo resisten.  Cuando estos dos grupos se enfrentan como dos ejércitos enemigos en un tablero de ajedrez, experimentamos una lucha interior que es el prerrequisito de Gurdjieff para lograr la unidad:

“La fusión, la unidad interior, se obtiene por medio de ‘fricción,’ por la lucha entre el ‘sí’ y el ‘no’ en el hombre… si una lucha comienza [en el hombre] y, en particular, si hay una línea definida en esta lucha, entonces, de modo gradual, se comienzan a formar rasgos permanentes: este comienza a ‘cristalizarse.’” – George Gurdjieff

En los artículos venideros superpondremos el trabajo de Gurdjieff con la tradición hindú. El Batido del océano de leche es una leyenda hindú que cuenta de una era en la que el equilibrio cósmico entre el bien y el mal (personificado en “dioses” y “demonios”) había sido perturbado, lo que amenazaba al mundo con un inminente caos. Lo que estaba por perderse era el néctar de la inmortalidad, llamado Amrita en sánscrito.

Para recuperar este amrita y restablecer el equilibrio, Vishnú prescribió lo siguiente:

“Que todos los dioses se asocien con los demonios y recojan hierbas medicinales en el océano de leche; luego, tomando el monte Mandara como poste de batido y a la serpiente Vasuki por cuerda, batan juntos el océano para hacer amrita.” – El Mahabharata

Gurdjieff - TransformacionPara producir este batido colosal, los dioses y los demonios tenían que colaborar aún cuando todavía se opusieran.  En otras palabras, no se les pedía que cambiaran sus naturalezas contrarias; solo que las condujeran hacia el propósito más alto de preservar el cosmos.

Esta colaboración inusual expresa en forma mitológica lo que Gurdjieff transmitía de manera sistematizada: la lucha entre el ‘sí’ y el ‘no’ es dadora de vida y es el único camino a la unidad. Como es afuera, es adentro: si el hombre estimula este batido al equilibrar sus hábitos mecánicos con actitudes de trabajo, efectúa una transformación interna y se eleva a la altura de un cosmos armonioso.

Cuando revisamos la oposición en el artículo de abril, nos aproximamos a ella desde el punto de vista de un principiante. Para un hombre dormido que desea despertar, los pensamientos, las emociones y las sensaciones plantean una amenaza. Pero ahora, en esta etapa más avanzada donde la consciencia ya está presente, se vuelven fuerzas que colaboran, indispensables para despertar. Nos hemos movido desde la oposición a la colaboración.

Este mes, invito a mis escritores a compartir experiencias de colaboración interior; de cómo las actitudes de trabajo jalan hábitos mecánicos para ayudar a sostener la consciencia.

“Los obstáculos son muy útiles para el hombre; si no existieran tendrían que ser creados intencionalmente, porque es venciendo obstáculos que el hombre desarrolla esas cualidades que necesita.” – George Gurdjieff