El cuarto camino difiere de los demás caminos en que la demanda principal que se hace sobre el hombre es la demanda de que comprenda… Cuanto más comprende el hombre lo que hace, mayores serán los resultados de sus esfuerzos.” – George Gurdjieff

Una persona centrada en el Trabajo vive en una lucha perpetua. Si se atrapa permitiéndose imaginación, la corta de inmediato y atiende a la realidad del presente. Si se ve en prisa innecesaria, cultiva movimientos intencionales. Si observa cansancio, mejora la postura. El juicio quita la compasión; el rechazo quita la aceptación, etc.

Aún así, estos esfuerzos momento a momento solo dan tanto fruto como la comprensión sobre la que se basan, porque los resultados en el trabajo son en proporción a lo que se comprende, lo que nos lleva a la cuestión del motivo: ¿Por qué dispersar la imaginación? ¿Por qué separarse del rechazo? ¿Por qué soltar los juicios?

¿Sobre qué cimientos hemos basado nuestros esfuerzos?

“La lucha entre el ‘sí’ y el ‘no’ puede tener lugar fácilmente sobre una base equivocada. Por ejemplo, una creencia fanática en una idea u otra, o el ‘miedo del pecado’ pueden evocar una terriblemente intensa lucha entre el ‘sí’ y el ‘no,’ y un hombre puede cristalizar sobre estos cimientos. Pero esto sería una cristalización equivocada, incompleta. Un hombre así no poseerá la posibilidad de más desarrollo.” – George Gurdjieff

La lucha interna entre el ‘sí’ y el ‘no’ –de usar actitudes de trabajo que equilibren los hábitos mecánicos– puede ser emprendida por razones diferentes y la misma lucha hecha por distintas razones, dará resultados diferentes.

Gurdjieff - CimientosEl mito hindú del Batido del océano de leche (presentado en el tema del mes pasado: Gurdjieff y la transformación, Parte 1) incorpora este principio. Después de que Vishnú les aconseja a dioses y demonios que batan el océano para recuperar el néctar de la inmortalidad, sus esfuerzos comienzan sin considerar los cimientos. Las consecuencias pronto aparecen:

“Mientras batían, el monte Mandara se hundió por su peso, al no tener sostén…” – Srimad Bhagavatam

Los esfuerzos que se basan en la nada colapsan en la nada. De aquí que, mientras los dioses y los demonios tironean de la serpiente, el monte Mandara se hunde en el océano de leche y, con él, sus esperanzas de alguna recompensa. Sus esfuerzos iniciales estaban erradamente cimentados.

Gurdjieff - Cimientos

Un ejemplo común de una lucha cimentada de modo equivocado es la vanidad: Me encorvo en la silla de mi oficina. Un relámpago de consciencia de mí me revela mi postura innoble. Velozmente me siento derecho y miro en torno a mí para ver si el gerente ha notado mi desatención. He luchado entre sucumbir al descuido y controlar mi postura pero, ¿sobre qué base? ¿Estoy siendo consciente o actuando la consciencia? Puede que engañe a los demás, pero, por cierto, me engañé a mí mismo.

¿Cuál sería, entonces, la base correcta para la lucha entre el ‘si’ y el ‘no’? El mito hindú responde esta pregunta:

“Cuando Vishnú vio cómo… se hundía la montaña, se encarnó en el cuerpo maravilloso de una tortuga gigante, entró en el agua y la levantó.” –Srimad Bhagavatam

Para sostener el colosal Batido del océano de leche, el dios Vishnú se encarna como una tortuga y apoya sus cimientos. Sostiene el monte Mandara con su caparazón maciza, permitiendo que los dioses y los demonios continúen con su tironeo entre ellos hasta que el océano esté lo suficientemente batido y se recobre el néctar.

Entre todos los personajes de este mito (dioses, demonios, serpiente, océano y monte), Vishnú es el de mayor rango. Como símbolo de nuestro mundo interior, es nuestra parte más elevada la que debe ubicarse como los cimientos de nuestras luchas internas. El batido entre el ‘sí’ y el ‘no’ debe estar basado en nuestra comprensión más profunda.

Tomando como indicio lo dicho, este mes invito a mis escritores a dar ejemplos de luchar sobre bases equivocadas y correctas.

“Este sistema se basa en la comprensión… Cuanto más entienda, mejor será el resultado de su trabajo.” – Peter Ouspensky