La enseñanza de Gurdjieff

El Instituto de Gurdjieff

Gurdjieff pasa de buscar a enseñar después del tiempo que pasa con la Hermandad Sarmoun en las montañas del Hindu Kush del norte de Afghanistán. En 1912, Gurdjieff deja Tashkent para Moscú, en donde comienza a reclutar candidatos para el Instituto. Experimenta con diferentes formas y énfasis para encontrar la célula de personas necesarias para la forma apropiada de la expresión.  Mucho de este período está registrado en ‘En busca de lo milagroso’ de Peter Ouspensky.

Gurdjieff en Rusia

Gurdjieff establece grupos en Moscú y San Petersburgo. Cuando irrumpe la revolución rusa, es forzado a regresar al Cáucaso con su círculo interno de estudiantes. Durante este período, forma el núcleo de sus estudiantes rusos. Sophia Gregiorovitch, los De Hartman, el Dr. Stjernval y los De Salzmann’s. En Moscú, Gurdjieff conoce a Peter Ouspensky, erudito, viajero y periodista con una firme reputación en el campo del esoterismo. Gurdjieff espera, naturalmente, usar la influencia de Ouspensky para expandir la suya y Ouspensky, a su vez, se da cuenta de que Gurdjieff está en posesión del mismo conocimiento esotérico que él mismo había estado buscando…

El orden social comienza a colapsar en Rusia. En 1917, Gurdjieff trabaja intensamente con un pequeño grupo de personas, en in Essentuki, Tuapse, Sochi, Alexandropol, Rostov en el Don, Ekterinodar y Tiflis. El espíritu experimental de Gurdjieff causa dificultades para Ouspensky, quien siente que, mientras que antes había sido capaz de ganar mucho de Gurdjieff, ahora se le está yendo su enseñanza de las manos.  El carácter del futuro Instituto está probablemente naciendo, así como la negativa de Ouspensky a ser parte de él.

Gurdjieff se va de Rusia

Entre tanto, los ejércitos blancos de Denekin son derrotados otra vez. Los desfavorables bolcheviques y los anarquistas de Stenko toman posesión de la mayor parte de Rusia.  Gurdjieff decide reubicarse en Constantinopla. Ouspensky va al norte para reconectarse con los miembros en Moscú y San Petersburgo. Gurdjieff lleva a los demás a un viaje increíble cruzando los Montes Cáucasos hasta Constantinopla. Y luego, en Constantinopla, abre finalmente el Instituto para el Desarrollo Armónico del Hombre.

Sin embargo, tras un determinado intento, se hizo la decisión de relocalizarse en Europa.  Peter Ouspensky se muda a Londres, donde tiene conexiones periodísticas. George Gurdjieff viaja primero a Berlín, luego a Londres, luego a París y, finalmente, se establece en Fontainebleu, al sur de París.

Gurdjieff en Francia

Es allí donde los discípulos occidentales de Gurdjieff llegan de 1921 a 1923. Gurdjieff, nativo del sur del Asia Central, está entre personas de una tradición y un punto de vista totalmente diferente, gente cuya cultura lleva la impronta del renacimiento italiano. Los europeos responden con entusiasmo –mucho más activamente que los asiáticos– pero sin el sentido de punto de partida en el trabajo y faltándoles una base firme. Se demuestra como una combinación peligrosa. Gurdjieff continúa experimentando rápidamente y revisando. Un drama apasionado, inolvidable, se desarrolla, pero comienzan a surgir grietas.

Al darse cuenta de esto, Ouspensky se disocia del trabajo de Gurdjieff y continúa en Londres independientemente. Gurdjieff se ve involucrado en un severo accidente de automóvil que lo fuerza a cerrar el Instituto. Su salud física nunca se recupera plenamente. Lo que no puede lograr en la práctica ahora jura lograrlo en teoría; Dejarle a la humanidad un legado escrito de lo que ha comprendido y, con un suficiente círculo de estudiantes, llevar adelante ese legado en el futuro. En los Cuentos de Belcebú codifica  el material de las primeras etapas de la creación y del verdadero rol y lugar de la humanidad en el proyecto del Absoluto.

Los cuentos de Belcebú de Gurdjieff

Los Cuentos de Belcebú, obra magna de Gurdjieff, hablan del tiempo y de la lucha contra la entropía y la dispersión. El Absoluto creó un macrocosmos para neutralizar la entropía generando consciencia a partir de los mundos creados en el tiempo.  Aceptó las limitaciones del Heropass Sagrado. La transformación y la función del Planeta Sagrado del Purgatorio. El recuerdo de sí es sagrado no solo para el hombre, sino para un todo dependiente de generar vida nueva.

El libro mismo está escrito en un estilo deliberadamente difícil de seguir.  Gurdjieff en verdad entierra los huesos de su mensaje profundamente, lejos del alcance de la mayoría de los lectores. Retrospectivamente, el valor de los Cuentos de Belcebú es discutible. Naturalmente, los discípulos cercanos de Gurdjieff lo consideran como su Biblia, pero a setenta y cinco años de su publicación, el libro no llega a dejar la huella que su autor había predicho.

El capítulo final de Gurdjieff

En 1935, Gurdjieff se muda a un departamento en París en la Rue del Colonels Reynard, donde seguirá la última etapa de su enseñanza. Llega a darse cuenta de que no es él el vehículo para el nuevo orden, como lo había anticipado. Se enfoca en sus seguidores, para que estos pudieran llevar su mensaje a la siguiente generación. Cuidadosamente ve completarse sus obras literarias y advierte a sus estudiantes que, a pesar de sus intenciones, se verá forzado a “dejarles en un lindo lío.”

El trabajo de Gurdjieff se ramifica

Peter Ouspensky

Tras disociarse de Gurdjieff, Ouspensky establece un pequeño grupo de estudiantes en Londres. Mantiene una mirada en su Maestro en Fontainebleu, recibiendo noticias ocasionales de estudiantes que mantienen contacto con ambas partes.  Ouspensky ha dejado de trabajar directamente con Gurdjieff, pero no quiere competir con ningún nuevo esfuerzo que pueda hacer Gurdjieff para continuar o desarrollar el Instituto.

Ouspensky busca la fuente de Gurdjieff

Ouspensky sabe que Gurdjieff tiene  el conocimiento esencial y lo que necesita es una conexión con la fuente última de ese conocimiento. Él no toma esta “fuente última” como que sean seres humanos, sino una influencia superior (o seres humanos solo en tanto representen esta influencia superior). Trata de lograr esta reconexión a la fuente, no buscando a los Sarmoun, sino llevando el trabajo de su grupo al máximo nivel posible, esperando que esto atraiga la fuente.

La respuesta de Ouspensky al Instituto de Gurdjieff

Ouspensky transforma el propósito de hacer realidad el proyecto específico del Instituto –posiblemente dado por la Hermandad Sarmoun– en el propósito de conectar a la humanidad con los propósitos de las influencias superiores a través de la creación de una escuela consciente. Puede que las influencias superiores se alinearen con los Sarmoun y que trabajaren juntos a través de los Sarmoun y de Gurdjieff, pero Ouspensky afirma su propósito de manera muy pura y lo conecta directamente con su dedicación para con su propio grupo.

El Instituto de Gurdjieff no se regenera, pero el brote puesto en América vive, al menos parcialmente por los esfuerzos y la capacidad de Orage. Se desarrolla un grupo en Nueva York  que, después de la guerra y las muertes de Gurdjieff y de Ouspensky, se unirá con la Fundación Gurdjieff.  Orage sirve como un agente importante para este brote, pero es abiertamente confundido  por Gurdjieff, quizás debido a una falla de ambos lados. Como Ouspensky dice después: “Orage se olvidó (dejó de lado) mucho.” Al mismo tiempo, Gurdjieff, quien aún tenía esperanzas para él, le hizo imposible que comprendiera.

Entre tanto, Ouspensky ve que Europa se derrumba en otro período de caos. Es testigo del ascenso del fascismo y del comunismo. Ve la pérdida del orden occidental de las civilizaciones en la última generación y predice la inevitable guerra. Ha conocido el momento dorado de la visión de Gurdjieff, la presentación de todo el plan de trabajo. Luego de siete años de observar y trabajar en Londres con 40 o 50 elegidos, Ouspensky elige expandir su trabajo.

Su estudiante John Bennet le pregunta: “¿Qué hay de su relación con Gurdjieff como su maestro?”

“Esperé todos estos años (antes de expandir el trabajo a Londres) porque quería ver qué hacía Gurdjieff. Su trabajo no ha dado los resultados que esperaba. Todavía estoy seguro como nunca que hay una Gran Fuente de la que proviene nuestro Sistema.   Gurdjieff debe haber tenido contacto con esa Fuente, pero no creo que fuera un contacto completo. Algo falta, y él no ha sido capaz de hallarlo. Si no lo podemos encontrar a través de él, entonces nuestra única esperanza es tener un contacto directo con la Fuente… Nuestra única esperanza es que la Fuente nos busque.   Por eso estoy dando estas conferencias en Londres.”

La percepción de Ouspensky de la verdadera Fuente de Gurdjieff

Ouspensky vio que lo que faltaba no era más sabiduría oculta, ni más viajes al oriente, ni técnicas nuevas, sino dedicación, compasión y asistencia directa de la Fuente: de la comprensión unificada que existe en el cosmos por encima del cosmos del hombre. Ouspensky buscaba restablecer el enlace con la escuela superior.   Visita Nueva York y regresa a Londres como un hombre cambiado, de acuerdo con su estudiante Rodney Collin. Collin narra más tarde el último capítulo de la vida de Ouspensky como milagroso; se había vuelto lo que había enseñado por tan largo tiempo. Además, el estudiante siente una pista de la escuela superior que su maestro estaba buscando: “una presencia mucho mayor que Ouspensky como Ouspensky era mayor que nosotros.”

Pero la llama se apaga en Londres. No hay sucesor –ni en Londres ni en París– solo sinceros retenedores de la tradición. Tanto Gurdjieff como Ouspensky vivieron la primera guerra mundial y la revolución bolchevique. Vieron el comienzo de la depresión y el ascenso del fascismo en Europa. Ambos habían considerado que las influencias superiores podrían estar lanazando un arca para la preservación de las simientes de la civilización. Ambos se dieron cuenta, por la época en que murieron, que su rol no era este. Y sin embargo sus roles alimentaron algo más.

“Una mañana temprano, poco antes de su muerte, Ouspensky dijo de pronto: ‘Uno debe hacer todo lo que pueda, y entonces gritarle…’ No terminó, pero hizo un gran gesto hacia arriba.” –Rodney Collin, Teoría de la Armonía Consciente (p. 53)

Rodney Collin

Rodney Collin toma el propósito de Ouspensky y lo refina agregándole la dimensión de la “escuela.” Lo conecta a la idea de la civilización. El 27 de marzo de 1950 Rodney Collin le escribe a uno de sus estudiantes:

“A la luz de cierto gran logro, gran plan, uno tiene que desaparecer. El propio ser personal, con el cual uno vive casi todo el tiempo, es demasiado pequeño para tener ninguna relación con eso. Así que tiene que desaparecer, si uno ha de comprender. Cuanto más desaparezca, más se puede entender. Esto puede ser muy penoso, por un tiempo. Más tarde, es muy al revés; y es el regreso, la interferencia del ser personal lo que se vuelve penoso y, su ausencia, felicidad.”

Peter Ouspensky ha sido, para Rodney Collin, el ejemplo vivo de esto, particularmente en los últimos meses de su vida. La enseñanza de Ouspensky, por lo tanto, permanece viva en Rodney Collin, quien emigra a México para comenzar de nuevo y otra vez intenta el experimento en el que fracasaran sus dos grandes predecesores. Collin espera que México sea el principio de un nuevo orden civilizador. Como su maestro, se esfuerza para conectarse con la Jerarquía Oculta, el círculo interno de la humanidad.  Como Ouspensky, la ve como afuera del tiempo y del espacio.

Pero al final, Rodney Collin se vuelve para abrazar una forma existente, uniéndose a la Iglesia Católica.  Muere poco después, cayendo del campanario de una iglesia en Cuzco, Perú. Deja un rico legado de experiencia en la enseñanza y de comprensión en sus libros, La teoría de la vida eterna, La teoría de la Influencia Celestial y, de manera póstuma, La teoría de la armonía consciente.

El legado de Gurdjieff

Hay por cierto más brotes que salen del tronco de Gurdjieff, pero estos exceden el alcance de este sitio. Es suficiente decir que la breve reseña histórica arriba citada reseña el progreso de la Gran Arca de la Antigua Sabiduría. Este Arca es doble: la forma física de una nave y contenidos metafísicos. Gurdjieff y sus sucesores fracasaron aparentemente en crear la primera, pero tuvieron éxito en transmitir los contenidos a una nueva era.

Estos contenidos continúan viviendo, ya que se originan desde más allá del tiempo y del espacio.   Esa fuente, que Gurdjieff aprovechó al final del siglo XIX y trajo a occidente, nunca estuvo sujeta al tiempo. No ha envejecido desde entonces, ni es más antigua que su manifestación en ninguna época previa. Esa chispa es el verdadero legado de George Ivanovitch Gurdjieff.