Germán Miño Galaz es un nuevo contribuyente de ggurdjieff.es, que publicará artículos mensualmente.

Germán Miño GalazEncontré el Cuarto Camino en momentos lleno de esperanza y amistad. Lleno de la esperanza de que algo podía mejorar en mi, lleno de la esperanza de dejar de ser esa persona egoísta, pretenciosa y vanidosa que era. Mi primer momento afortunado fue conocer a mi amigo Rodrigo. Con el compartimos muchos momentos de alegría y de profundidad de pensamiento, hasta que un día él me dijo: Hey, eso que hablas me recuerdas a lo que dice Ouspensky!. Como?, pensé, eso implica que todos mis estados, pensamientos y aseveraciones acerca de mis posibilidades estaban descritas por alguien más!. Desde allí en adelante nunca más me sentí solo.

​Luego llego a mi mente, a través de la obra Fragmentos de una Enseñanza Desconocida de Ouspensky, la idea de las 7 clases de hombre, 7 clases de religión, las 7 clases de arte. Revoloteaban en mi mente los siete días de la semana, las siete notas musicales… aquí en este texto, y en los que encontraría a futuro, debe haber algo que será profundamente útil para mi, pensé, y creo que no debo detenerme hasta aclarar toda esta situación. Desde ese momento hasta hoy han pasado 21 años.

​Hoy, ese cambio que anhelo debe ser mantenido con voluntad y esfuerzo diarios. Cada día mi ser inferior no quiere levantarse, no quiere cumplir con sus deberes, no desea ser amable con los demás… y desde allí, comienza la labor y el verdadero esfuerzo por cambiar. Desde allí se separa el agua de la tierra, y se produce una clara distinción entre la obscuridad y la luz, entre lo que es superior y lo inferior. Mientras lo inferior no requiere esfuerzos, lo superior requiere de todo nuestro corazón y mente para actualizarse. ¿Y que ganamos?, ganamos la libertad… nos liberamos de los numerosos pensamientos e ilusiones que nos mantienen esclavizados a este nivel. Al vencer a este conjunto de yoes utilizamos la energía que ellos usan, y en contraparte, dar existencia a un yo superior dentro de nosotros. Y esa libertad interior es la respuesta a todas las duda existenciales que he tenido alguna vez. La duda se dispersa. Y quedo yo observando que todos esos pesares eran una ilusión… y quedo yo deseando mantener ese estado por siempre. Miro atrás y veo los día en me me hundía entre sombras y miserias, la diferencia es abismante, y el saber esto me llena de alegría y esperanza, y de gratitud con los esfuerzos de Gurdjieff y Ouspensky. Ellos trajeron a Occidente el conocimiento sistematizado que puede liberar al hombre de su esclavitud interior.