​En el cuarto camino, el principio de relatividad establece que para una persona que desea despertar, todas sus decisiones, compromisos, eventos y acciones deben ser relativos al fortalecimiento de una sola idea. Esta idea es la idea de la evolución y de lo que le permite a uno estar presente. En su aspecto general, este principio, lista una serie de lineamientos que ayudan a estar presente como, por ejemplo, recordarse a uno mismo, intentar no identificarse, intentar trasformar la emociones negativas, ser ordenado con la vida personal, entre otros. Esto, conlleva necesariamente la pregunta: ¿Es tal decisión, compromiso, evento o acción algo bueno para mi evolución?

​A este nivel la verificación es importante. Por ejemplo, decido intentar no expresar emociones negativas y a su vez transformarlas. Lo intento y tengo éxito. He verificado que esta acción me da energía, o sea, que me es más fácil recordarme a mi mismo. He creado un cimiento correcto para esta acción. Muy distinto es no expresar emociones negativas por imitación, sin comprensión ni transformación. En este punto, la adherencia ciega la enseñanza del cuarto camino puede conducir al colapso en la meta de despertar. Un hombre puede perder años de esfuerzos al adherirse a la enseñanza sin compresión, ni verificación de las ideas.

​En su aspecto particular, el principio de relatividad, incluye lo que es particularmente bueno para mi personal evolución. El principio se hace, a este nivel, relativo a uno mismo. En este punto el trabajo puede adquirir mayor exactitud y precisión, y se le considera como un estado avanzado del trabajo. Aquí, uno debe llegar conocer que cosas son particularmente útiles para su propia evolución y que cosas son menos útiles. Para esto uno requiere conocer a su propia esencia, conocer sus gustos, conocer lo que le conmueve, conocer lo que puede llevarla a la superficie del mundo. Sin embargo, en el estado natural del hombre, la esencia está cubierta por una capa de falsa personalidad y de negación, lo que le impide demostrarse a nosotros mismos ocultando información vital para nuestra personal evolución. He aquí la necesidad de un trabajo correctamente cimentado, organizado y constante.

​A través del conocimiento de si mismo se va creando un cimiento personal asociado a la parte donde se encuentra el más alto potencial de uno y donde se esconden las claves personales que nos conducen a la presencia. Esta parte es nuestra esencia. Al rodearnos de decisiones, compromisos, eventos y acciones que nos acercan nuestra esencia nos acercamos más y más a la sensación viva del presente. Es nuestra esencia la que puede estar presente, ella es el vehículo del despertar.

​Para mi, una pregunta fundamental después de tratar con directrices genéricas o particulares es, ¿Estoy más cerca de la presencia? ó ¿Tengo mas energía para recordarme a mi mismo?. Si un esfuerzo me ha traído presencia, energía, asombro y alegría sigo por tal dirección. Si hay asombro y alegría verifico que estoy avanzando en la dirección correcta. Esta alegría de avanzar en un camino cierto es mi esencia. Ella es el fundamento de mis acciones, si ella despierta, yo despierto. Si ella está presente se que mi cimiento es el correcto.