Javier Rosas es un nuevo contribuyente de ggurdjieff.es, que publicará artículos mensualmente.

Javier Rosas, Mexico CityBuscando respuestas encontré una enseñanza, el Cuarto Camino:

Como encontré el Cuarto Camino es una pregunta que aún me emociona al recordar lo que había ocurrido en mi vida hasta ese momento y como aquél cúmulo de experiencias me llevaron a buscar y finalmente a encontrar esta enseñanza. Nací en la ciudad de México en 1959 y he vivido aquí toda mi vida. Desde que tenía 15 años había comenzado a buscar algunas ideas que dieran respuestas a mis preguntas y desde entonces comencé a leer libros de diferentes autores de diversas escuelas y corrientes filosóficas.

Recuerdo muy vívidamente aún, una experiencia en uno de los días en que acababa de entrar a la Universidad en el año de 1977. Me encontraba caminando por los jardines de la Universidad y estaba desesperado, desolado y abatido necesitaba encontrar respuestas y no sabía en donde las podía encontrar. Algo en mi interior decía:
” tú no necesitas aprender lo que aquí te enseñan, lo que necesitas es aprender a respetar y querer a los demás, a no juzgar sino aceptar, necesitas aprender a ser más humilde y menos arrogante”, en otras palabra sentía que necesitaba convertirme en un “verdadero cristiano”.

Sentía que esa era la respuesta, había un enorme deseo de moverme en esa dirección, pero ¿cómo hacerlo? no tenía ni idea de por donde comenzar.

Mi formación religiosa había sido mínima, no pasaba de haber asistido a la Iglesia esporádicamente algunos domingos a misa o bien en eventos especiales como cuando algún familiar había fallecido o en algunos miércoles de ceniza al comienzo de la cuaresma (de la que no tenía idea sobre su significado). Mi abuela acostumbraba visitar la Iglesia en esas ocasiones, pero en realidad no asistía con regularidad y esas experiencias no habían tenido un significado importante para mi, al contrario habían sido desagradables porque no comprendía lo que ocurría, no entendía porque la gente acudía a las Iglesias, que obtenían en ellas.

Así transcurrieron los años en la Universidad, estudiando la carrera de economía y buscando y leyendo todo lo que podía sobre religiones, filosofía y esoterismo.

Ya en el año de 1982 había terminado la carrera y me encontraba trabajando en una oficina del Gobierno, era mi primer trabajo ya como profesionista y llevaba ya 2 años laborando en ese lugar. Una tarde después de haber ido a comer rápidamente a algún pequeño restaurant para irme a la librería a buscar libros como lo hacía frecuentemente antes de regresar a la oficina, entré y me detuve en la sección de psicología. Esta era una sección dentro de las librerías que acostumbraba evitar no tenía ningún interés en ella, sin embargo en esa ocasión extrañamente me detuve y comencé a revisar los títulos. De entre la enorme cantidad de títulos y autores que había, encontré un pequeño ejemplar que llamó mi atención, su título era “Psicología de la Posible evolución del Hombre” del señor P. D. Ouspensky.

Al leer este pequeño pero impresionante libro encontré la respuesta a varias de mis preguntas y a partir de ese momento mi vida sufrió un cambio trascendental.

Cito textualmente algunos párrafos del libro:

“Todos los absurdos y todas las contradicciones de los hombres y de la vida humana en general se explican si comprendemos que los hombres viven en el sueño, obran en el sueño y no saben que duermen.”
“Es útil recordar que tal es realmente el significado interior de numerosas enseñanzas antiguas. La que mejor conocemos es el Cristianismo, o enseñanzas de los Evangelios, donde todas las explicaciones de la vida humana se basan en la idea de que los hombres viven en el sueño y deben ante todo despertarse.”
“Estimamos generalmente que poseemos la conciencia de sí, que somos conscientes de nosotros mismos, o en todo caso que podemos ser conscientes de nosotros mismos en el instante en que lo deseemos; pero en realidad la “conciencia de sí”, es un estado que nos atribuimos sin el menor derecho”.

Estas ideas fueron para mi de gran interés y ayuda, ya que daban respuesta al deseo de transformarme, de adquirir esas cualidades y características que sabía no poseía y que deseaba adquirir. Las ideas del Sr. Ouspensky basadas en las enseñanzas del Sr. Gurdjieff eran la respuesta que buscaba y me permitieron iniciar un trabajo espiritual.