Cómo hacer esfuerzos sobre la base correcta

El Cuarto Camino difiere de los otros caminos en que la exigencia principal que se le hace a un hombre es la exigencia de la comprensión… Cuanto más comprenda un hombre lo que está haciendo, mayor será el resultado de sus esfuerzos.” George Gurdjieff

¿Sobre qué cimiento hemos basado nuestros esfuerzos? El diccionario define “cimiento” como la base sobre la que se sitúa, se funda o se admite algo.

Algunas ideas del Cuarto Camino me han resultado fundamentales para crear la base correcta. Una de estas ideas le pertenece a Ouspensky:

“El hombre (…) no es un ser completo. Por naturaleza se desarrolla hasta cierto punto y luego es abandonado para que por sí mismo se desarrolle aún más, por su propio esfuerzo, o para que viva y muera como nació, o degenere y pierda la capacidad para el desarrollo “.

Los esfuerzos constituyen una base para el desarrollo, pero tienen que ser los esfuerzos correctos, y el que uno los emprenda solo puede provenir de conocerse a sí mismo. Los esfuerzos son la única manera de convertirse en un ser diferente.

Uno comienza por pensar diferente, pensar desde un punto de vista psicológico.

“La evolución es una cuestión de esfuerzo personal”, decía Ouspensky. Es una larga preparación y tenemos que partir, primero, de la idea de que la evolución sin esfuerzos es imposible. La segunda idea es que sin una ayuda de una mente superior la evolución es también imposible.

En cuanto a la primera idea, surge una pregunta interesante: ¿Cómo es que un hombre entiende que tiene que hacer un esfuerzo?

Para mí comenzó a causa de las muchas preguntas sobre este mundo que no podía resolver. Desde muy temprana edad supe que el mundo no es únicamente lo visible; pensaba que tenía que existir una respuesta y de alguna manera entendía que la respuesta no se hallaba al nivel del ojo normal.

Cuando vivía en Holanda, un día me encontré con esta cita: “La belleza reside en el ojo del espectador”. Por lo tanto, también podemos decir: “El esfuerzo reside en quien tiene la comprensión de que necesita hacer esfuerzos”.

En un momento dado de mi vida comencé a ver que era un ser incompleto y eso me produjo cierta inquietud y desazón, lo cual generó en mí la fuerza para buscar un método, una técnica, un sistema, enseñanzas que me dieran la posibilidad de convertirme en un ser diferente.

Así que, para seguir avanzando o convertirse en un ser diferente, es necesario llegar a la comprensión de que hay que hacer cierta clase de esfuerzos; y que no hay otra forma.

Además se requiere recoger observaciones sobre uno mismo, emprender un autoestudio y ver qué es lo que le impide a uno ser más completo. El esfuerzo, la intención de querer verse a sí mismo, esa es la manera como la base va estructurándose.

Es como escalar una montaña: cuanto más se asciende, mayores son los esfuerzos para llegar a la cima, pero ayudan la habilidad, el conocimiento previo y la comprensión acumulada.

Además, la comprensión de que uno es un ser incompleto le da otro soporte, porque, en un instante de presencia, le brinda la posibilidad de poseer un ser completo, de estar consciente de su Ser superior.

Todo comienza con el darse cuenta de que uno tiene que hallarse en un estado diferente del ordinario, de que tiene que recordar su Ser superior, es decir, conocerse a Sí mismo.

Sin el recuerdo de sí no hay observación y no puede verse la lucha interna. El recuerdo de sí es el centro del proceso inicial de desarrollo de un ser incompleto. El recuerdo de sí es la base, la técnica, la herramienta sobre la que uno empieza a construir.

Como el recuerdo de sí para mí no es un cuerpo filosófico o ideológico sino un estilo de vida, entonces trato de integrarlo en todas las áreas de mi existencia, en los encuentros con otras personas, en las diferentes situaciones, en el trabajo, en mi vida cotidiana, absolutamente en todo. Es evidente que al hacer esfuerzos se gana más comprensión sobre uno mismo y sobre otras personas y, en consecuencia, sobre el todo, porque empiezan a establecerse conexiones, lo cual conduce a la adquisición de más conocimientos.

Y aquí llegamos a la segunda e importante idea, la de que uno ha de comprender que en este Trabajo se requiere de ayuda externa: la de seres con una mente superior, la de alguien que ya conoce el Camino y la de otros que intentan hacer lo mismo que uno.