La mayoría de las veces son los “shocks” que recibo de influencia externa los que me ayudan a despertar. Tal como me despierta el alarma por las mañanas para prepararme al trabajo seglar. Las pocas veces que despierto antes que el alarma suene, ha sido por otros ruidos de afuera tales como el jardinero cortando el pasto, algun vecino gritando, ect., y las raras ocasiones que surge el despertar por sí solo, es como si todas las partes de mi cuerpo se hubieran unificado para ello. Así la presencia surge en esas raras ocasiones por sí sola, como si estuviera buscándose a sí misma.
Algunas ocasiones, la magia llega cuando veo algo maravilloso como un bebé, un lindo atardecer o una hermosa noche estrellada. Esas bellas imagenes me recuerdan que soy uno con todo y con todos. Es como jalando el estado dentro de mí, viendo a traves de mis ojos, no con ellos, es decir, disfrutando los detalles y volviendo lo ordinario en extraordinario.
Algunas cosa que me previenen de recordarme son la identificación y la imaginación (no la creativa). Estas me vuelven negativa y empiezo a hacer historias del pasado o del futuro y me olvido del presente. Sé que en el presente nada me falta. Otro reto para la auto-observación es la mecanicidad. Esto me pasa cuando hago mis tareas cotidianas sin hacer esfuerzo de recordarme. Pueden ser cosas tan sencillas como cepillarme los dientes sin darme cuenta de mí misma, simplemente por rutina de higiene, no porque agradezco darles mantenimiento para hacer mas útil su objetivo de masticar bien la comida y darle la nutricion y combustible necesario al cuerpo.
La identificación y la imaginación (no la creativa) me vuelven negativa y empiezo a hacer historias del pasado o del futuro, olvidándome de recordarme en el presente, porque en el presente, nada me falta.
Los diferentes choques externos que recibo son ayudas para despertar, tal como el alarma que suena por las mañanas para prepararme al trabajo seglar. En ocasiones son ruidos de afuera los que me sacan de la cama, como el jardinero cortando el pasto o algún vecino gritando. Algunas veces el recuerdo de si llega cuando veo algo maravilloso como un bebé, un lindo atardecer o una Hermosa noche estrellada. Esas bellas imágenes me recuerdan que soy uno con todo y con todos.
Otro reto para la auto-observación es la mecanicidad. Esto me pasa en la vida cotidiana, como cepillarme los dientes o manejar hacia el trabajo, que sin el esfuerzo de rec ordarme se vuelven rutina, y de repente, cuando sigo hacia la siguiente tarea, me doy cuenta que estuve en el olvido, que esas partes de mi propia película se borraron y ese choque me estimula a tratar de estar en el momento por unos minutos o segundos en mi vida. Sin embargo, la magia de la presencia puede aparecer súbitamente por si sola, como si se estuviera buscándose a si misma y algo se conecta dentro de mi, es ese estado donde lo que veo es a traves de mis ojos, no con ellos y lo ordinario se vuelve extraordinario.

Para que un preso tuviese posibilidades de poder fugarse, tendría que comenzar por darse cuenta de que estaba preso. Mientras no entienda esto, mientras no lo advierta, mientras no se dé cuenta de que está preso, mientras piense o crea que es libre, no tiene la menor posibilidad. – George Gurdjieff