A través del tiempo, el mayor error que los hombres han cometido es pensar que hay un lugar donde ir que no sea el presente, y que hay algo que hacer aparte de estar presente a la propia vida. Es por lo tanto urgente promover el recuerdo de sí y estar atentos de las innumerables cosas que nos distraen de la presencia y nos hacen caer en la imaginación. A menos que estemos haciendo un esfuerzo consciente para dividir lo real de lo imaginado, nuestra conciencia se va abajo por este flujo constante de pensamientos. Aunque no podemos detenerlos, podemos -con el recuerdo de sí- nadar a la orilla de la presencia.
Es evidente que es necesaria una disciplina tremenda para centrarse continuamente en el esfuerzo por promover la presencia. La mayoría de los ‘yoes’ imaginados no son dañinos en sí mismos. El problema consiste en que, al mismo tiempo que los ‘yoes’ se reemplazan unos a otros, también destituyen al recuerdo de sí. Cada ‘yo’, sin importar a qué se refiera, trata de jalarnos del presente a la imaginación.
Cuando estoy haciendo esfuerzos en prolongar el recuerdo de sí, observo grupos de “yoes” relacionados con el juzgar a la gente o situaciones. Estos ‘yoes’ de juicio son una de las formas más comunes de perder el recuerdo de sí. En un momento percibo algo y en el siguiente momento me duermo y un ‘yo’ lo está ya juzgando. El juicio inmediatamente se acomoda en la imaginación y perturba el recuerdo de sí.
Cuando me pongo el propósito de recordarme a mí mismo al entrar a la ducha, al entrar en el supermercado o al comenzar una reunión familiar o de trabajo, casi de inmediato encuentro la resistencia de los ‘yoes’ que sienten que hay cosas más importantes que dividir lo real de lo inventado. En el instante en que siguen esos ‘yoes’, la atención dividida se pierde. Y aunque continúe con lo que estoy haciendo, no me doy cuenta que se han deslizado a la imaginación.
Todos estos temas tienen su lugar correcto en mi vida, pero aún la mayor parte de mi preocupación con ellos es imaginación. Pero hasta que esto me sea señalado, no lo veo como imaginación. Lo que es más importante, no lo veo como una distracción del estar presente. He sido engañado en favor de no prolongar el Recuerdo de sí.
El recuerdo de sí es algo nuevo en mí y es fácilmente distraído por las protestas de los muchos ‘yoes’. Mi imaginación parece como terreno sólido, pero es en verdad un cebo que trata de alejarme del estado simple del recuerdo de sí.
Cuanto más observo estos grupos de “yoes”, más familiar me resulta lo que son y su repentina aparición menos sorpresiva. La mayor dificultad con la imaginación es que no la reconozco por su nombre. La mayoría de las veces me engaña simulando virtud, y muy ingenuamente la tomo como útil y productiva. El “yo”  que me dice “estoy cansado” (pereza), casi siempre me parece inocente y muy justificado, (justo cuando decido iniciar el esfuerzo), una voz susurrante me advierte que mi condición física puede que no esté lista para sostener el intento. Otro grupo de “yoes” inventados (tentaciones) son los relacionados con mi estómago: el hambre, la sed y el deseo (sensaciones físicas).

“Los pensamientos asociativos que no pueden dejar fluir en usted solo reciben impulsos de los reflejos de su estómago y sus órganos sexuales y vagan libremente en todas direcciones.” –  George Gurdjieff.

He observado la actividad mental con el estómago vacío para ver la fuerte relación entre ambos. Cuando tengo hambre y sed, mi situación interna se vuelve negativa, mostrando que mis emociones negativas se producen no en mi corazón, sino en mi estómago; los reflejos de los órganos sexuales, tienen el poder de influir fuertemente en la corriente de “yoes” inventados como lo hace el estómago. De modo que al permitir la pereza, pronto le siguen las otras tres. O sea que si queremos prolongar el recuerdo de sí, debemos cuidarnos de no dejarnos engañar de la comodidad física.