Cuanto más sinceramente hago este trabajo, más veo cuánto esfuerzo requiero, qué clase de lucha es mantenerse presente. La lucha de los pensamientos edificantes para evitar a los “yoes” mecánicos y promover el recuerdo de sí. Es por eso que el recuerdo de sí también es momentáneo. ¿Cómo puedo regenerar y mantener el recuerdo de sí?; ¿Qué bien puedo gobernar mis pasiones?, ¿Hasta qué punto puedo establecer el orden interno? Estas preguntas se plantean cuando veo lo externo como reflejo de lo interno.

“Algo falta en el sistema. Si el hombre está destinado a recordarse a sí mismo, debe haber un método simple y natural. Pero se ha perdido. Yo nunca pude encontrarlo.” – Peter Ouspensky

Al profundizar en el significado interior de esta lucha permanente de pensamientos veo que es una cuestión de identidad, una cuestión de a quién llamo ’yo’. Ouspensky dijo: “La palabra ’yo’ es nuestra principal ilusión, porque nuestro principal error sobre nosotros es que nos consideramos uno.” La palabra ‘yo’ es el mayor disfraz del ser inferior, su principal recurso para convencerme de que un pensamiento, sensación o emoción pasajeros no vienen de él sino de mí. Cuando uso la palabra ‘yo’ lo falso pretende ser real.
Cuando observo mis pensamientos veo que vienen en un torrente interminable (los muchos ‘yoes’ girando a mí alrededor), con un pensamiento detrás de otro, mayormente por asociación. Mi mente está bloqueada o simplemente sobrecargada con ellos ya que casi nunca se detienen.
Afortunadamente este no es siempre el caso, sin embargo, hay veces y brevesreflejos en los que he experimentado algo distinto; hay momentos que me hacenacercar al recuerdo de sí. Mientras estoy sumergido en la imaginación, de pronto viene el deseo de moverme al otro lado; un deseo que puede causar que algo suceda, de modo que me acerco cada vez más, elevándome por sobre los muchos ‘yoes’ hasta que finalmente veo lo que me rodea.
Por alguna razón, en un momento de alegría o sorpresa, o pena, o nada en especial,me he separado de este torrente de pensamientos. La experiencia es tan profunda que trato de encontrar el camino de regreso a ese momento. Si no lo hubiera experimentado antes, no podría desearlo ni hacer un esfuerzo para recuperarlo, y este hecho me ha dado la fuerza para continuar tratándolo. ¿Cómo podemos crear estos momentos especiales intencionalmente y hacerlos que duren más?
Para extender un momento de recuerdo de sí a un estado de conciencia sostenido me ha servido desarrollar la disciplina interna de componer una serie de pensamientos seleccionados intencionalmente que apuntan y me regresan al presente. Por ejemplo, pueden estimularme para que simultáneamente me dé cuenta de mí mismo y de míalrededor. Esto me ha representado una habilidad de ver los yoes mecánicos y comenzar a resistir la fuerza de la imaginación e identificación. Pero esto ha sido sólo una fase del recuerdo de sí.
Si quiero bloquear o librarme de la imaginación, hago el ejercicio de mirar o escuchar de manera activa con atención dividida. Promueven y prolongan la presencia pacientemente de la mejor manera, dadas las circunstancias.
Por ejemplo, el pensamiento “Lee con presencia” me agudiza el esfuerzo para la atención dividida. Hace al recuerdo de sí definido y específico para la tarea en las que estoy haciendo ahora mismo. En otras situaciones, uso, “Camina con presencia”, “Habla con presencia”. Son pensamientos conscientes; pensamientos que me ayudan a promover el recuerdo de sí, en el momento.
Cualquiera sea la situación, estos pensamientos siguen cortando el tráfico de los ‘yoes’ mecánicos. Desvían la imaginación y apuntan repetidamente al blanco del estar presente. “Evita la imaginación.” “Suéltala.” “No sigas ese tema.” “Regresa al presente ahora.”
Otra manera práctica de promover el recuerdo de sí ha sido escuchar con atención dividida: para notar conscientemente los sonidos alrededor, tales como los automóviles que pasan, la gente caminando, las puertas que se cierran, el viento que sopla, el murmullo del refrigerador y así sucesivamente. Lo principal, sin embargo, es oír estos sonidos mientras que simultáneamente me doy cuenta de mí mismos oyéndolos. Con la atención dividida, escuchar se vuelve un catalizador para establecerel recuerdo de sí una y otra vez.
Aprender a estar presente internamente al estado sin palabras, a menudo comienza con estar tranquilo internamente, hablando menos. Por ejemplo, hablar menos seguido, menos rápido, menos enérgicamente y por períodos más cortos. Tales esfuerzos, acompañados por la atención dividida, aumentan mi capacidad para promover y prolongar el recuerdo de sí.
Otro método para promover el recuerdo de sí al hablar es minimizar los movimientos físicos. Por ejemplo, no balancear en exceso mi cuerpo, mover la cabeza, o gesticular con las manos. El propósito no es ser rígido con estos movimientos, sino desarrollar la observación de sí, la tendencia a no distraerme y desplazar la presencia.
Los pensamientos edificantes pretenden separar nuestro Ser superior de los muchos ‘yoes.’ Mientras que los muchos ‘yoes’ se perpetúan generando más pensamientos, lospensamientos seleccionados intencionalmente tienen el propósito opuesto. Estos pensamientos nos ayudan a detener el flujo de pensamientos con el propósito de limpiar un espacio en el que pueda entrar el recuerdo de sí. Uno de ellos, que funcione apropiadamente, es desinteresado y creará, en el momento, la separación requerida de los muchos ‘yoes,’ como un pequeño ejército que derrota a uno más grande. Es una ayuda cuando utilizamos sus poderes reflectantes para mantener nuestro enfoque en el objetivo consciente del recuerdo de sí.