​Los obstáculos que se oponen a la presencia son básicamente tres : Identificación, imaginación y expresión de emociones negativas. Estos representan la obscuridad, favorecen el sueño y se oponen al propósito de ser uno mismo. Entonces: ¿Que actitudes conducen luz sobre mi mismo cuando estos obstáculos están presentes?. ¿Que acciones me ayudan a salir del estado de letargo asociado al olvido de mi mismo?

​La primera actitud que surge en mi mente es que el cambio es posible, que puedo estar en un estado de mayor y mejor calidad de auto-percepción. A continuación me sostengo del ejercicio de dividir la atención y de recordarme a mi mismo. Con esto gradualmente me voy separando del conjunto de yoes que me mantienen en imaginación, negatividad e identificación.
​Como segundo paso, utilizo la acción de ponerme en segundo lugar, poniendo los objetivos del ser inferior por detrás de los objetivos del trabajo del cuarto camino. Con esto, gradualmente, favorezco un flujo de presencia o luz en mi. Por lo general, en mi experiencia, las razón de las emociones negativas e identificación se hacen visibles y puedo tomar acciones en consecuencia que compensen anulen la identificación y que transformen, así, la negatividad asociada. Para facilitar este segundo paso casi siempre uso mi centro motor, y pongo orden en lo que tenga al alcance de mi mano, ejecutando tareas que hayan quedado pendientes. Mi experiencia continuamente me ha demostrado que el establecimiento del orden externo favorece el orden interno en mi.
​En un nivel mas sutil, y una vez que el segundo paso ha surtido efecto positivo sobre mi estado, tengo acceso a las actitudes psicológicas que favorecen más aún el estado de presencia. En este nivel comienzo a adquirir control sobre los reflectores que favorecen el despertar de mi esencia en mi. Esta destreza se manifiesta, curiosamente, como un recuerdo, un recuerdo de mi fortaleza interior, de mi habilidad para estar presente…, recuerdo que soy fuerte. Muy posiblemente estas destrezas estaban latentes en mi esencia, dormidas por la acción habitual de mi ser inferior sobre esta. En concreto, en este nivel adquieren poder reflectores como “oír”, “mirar”, “sentir” con presencia. Su efecto es casi mágico, pues, adquieren profundo sentido impresiones simples como mirar el horizonte en el atardecer en la ciudad, oír melodías de musica emotivas para mi, o simplemente ser sensible al cariño que demanda, muchas veces, mi gato.
​A este nivel de presencia adquieren mucho significado mis posibilidades, la riqueza de oportunidades para estar presente, esto me llena de esperanza en el trabajo del cuarto camino. Resuena en mi mente el concepto de que estoy recordando habilidades potenciales y dormidas en mi, y comienza a tener sentido el concepto e idea central del sistema del cuarto camino: “Recuerdo de Si”.