Agosto de 2020

Observamos nuestro paisaje interior a través del lente de los Trabajos del Mes. Nuestro primer taller de agosto presentó la labor simbólica de trillar trigo. El agricultor separa las semillas de la paja. Discutimos cómo esto podría aplicarse a nuestra función intelectual; ¿Cómo separar los granos útiles del pensamiento de la paja del soñar despierto y la asociación mental? Presentamos un método para refinar estos pocos granos útiles en comandos breves que se pueden entonar en momentos estratégicos. Durante el segundo taller de agosto, exploramos métodos para convertir los sucesos cotidianos en “alarmas” que nos recuerden Ser. También compartimos ejemplos de aplicación práctica de los comandos antes mencionados para enfocar nuestra conciencia y reafirmar nuestra meta. Nuestro tercer taller giró en torno al tema del sufrimiento voluntario. Pasamos gran parte de nuestro tiempo en alguna forma de negatividad. El principio del sufrimiento voluntario nos invita a hacer un pequeño ajuste en nuestra actitud; de sentirnos a nosotros mismos como víctimas de las circunstancias, introducimos un elemento voluntario y, por lo tanto, aceptamos nuestra fricción. En este contexto, exploramos el mito hindú del batido del océano de leche. Esta historia retrata la mecánica de un tira y afloja interno. El calor de la fricción que surge del batido transforma el estado de la nata en mantequilla y, de la misma forma, tirando de la expresión de la negatividad cristalizamos energías más finas en nuestro ser y elevamos nuestro estado de conciencia. En nuestro cuarto taller de agosto compartimos experiencias del ejercicio de fricción interior de la semana anterior. El último taller de agosto fue una sesión de preguntas y respuestas.

La unidad interior se obtiene mediante la fricción, mediante la lucha entre el ‘sí’ y el ‘no’ en el hombre.
Gurdjieff