Lecciones de Agosto de 2021: La Perspectiva de un Estudiante

Una de las primeras proposiciones que encontré cuando comencé a leer la literatura del Cuarto Camino fue que nuestro comportamiento es impulsado a diario por los centros instintivo y motriz, en lugar de los centros intelectual o emocional. Comprendí el impulso instintivo, pero nunca pude entender lo que podría significar que el centro motriz dictara mi comportamiento, no hasta hace unas dos semanas cuando me propuse un ejercicio para observar la diferencia entre sensaciones y emociones.

Los primeros días fueron muy difíciles. Descubrí que, aparte de una sensación táctil en mi piel, como un toque o el uso de una prenda, era casi imposible discernir entre una sensación y una emoción con respecto a las experiencias internas. Todo estaba mezclado en la misma experiencia indiscernible. La única diferencia que pude percibir fueron los pensamientos dudosos de que tal vez esto fuera una sensación o que fuera una emoción, pero nunca lo tuve claro.

Después de unos días de persistir en ello, poco a poco comencé a separarlos y me di cuenta de lo cierta que era la proposición antes mencionada.

La mayoría de mis decisiones y conductas automáticas diarias están dictadas, más que nada, por el deseo de sentir una sensación. Constantemente me desplazo por las redes sociales, tengo conversaciones ociosas, veo videos divertidos o series o películas porque generan una sensación placentera en mi cuerpo y no porque estimulan mis centros emocionales o intelectuales. Fue impactante percibir lo poco de mi centro emocional que realmente experimento todos los días. Mientras que antes pensaba que una impresión en particular estimulaba las emociones, poco a poco se hizo cada vez más claro que en su mayoría eran sensaciones estimulantes.

Hay una diferencia de sabor. Las sensaciones siempre buscan satisfacerse a sí mismas en una escala inmediata, aprovechando el placer ofrecido ahora en lugar de una experiencia más profunda que podría tener más tarde. Las emociones, por otro lado, buscan hacer una conexión con algo más significativo y, a su vez, requieren más esfuerzo para estimular. Una sensación ansiará desesperadamente el placer que busca, y ansiará rápidamente otra cosa tan pronto como obtenga lo que desea. Su deseo es indiferente a las consecuencias para sus satisfacciones. Las emociones, por otro lado, tocan algo más profundo, algo que lleva más tiempo nutrir, pero que puede durar con nosotros durante una hora, durante el día, durante unos días, haciéndonos más receptivos a experiencias más significativas.

Comprender esta diferencia de sabor es indispensable para poder experimentar un significado más profundo, no solo del trabajo que estamos haciendo, sino también de nosotros mismos en un mundo que parece completamente sin sentido.

El cuerpo orgánico obedece a sus leyes. Solo desea satisfacer sus necesidades: comer, dormir, sexo. No sabe nada más … Hay que sentirlo como un animal. Hay que sentirlo como un extraño. Hay que someterlo, adiestrarlo y hacerle obedecer, en lugar de obedecerlo.
Gurdjieff