Lecciones de Octubre de 2021: La Perspectiva de un Estudiante

Recuerdo haber leído una vez una idea loca de Ouspensky en su libro Un nuevo Modelo del Universo, donde afirma que en este trabajo es posible predecir el futuro. La extraña emoción que la declaración generó en mí se transformó lentamente en una extrañeza sobre la idea que tenía de lo que pensaba que significaba predecir el futuro. Tanto como cualquier otra persona, cuando pienso en predicciones, siempre imagino poder saber los números de la lotería, o prever un terrible accidente o enfermedad o saber cómo estará el tiempo y vestirme apropiadamente. La predicción que siempre imaginé era aquella en el mundo exterior, y nunca pensé en ella en el mundo interior.

Profundizando en el cuarto camino y en las herramientas y matices que le son únicos, estoy empezando a apreciar lo que Ouspensky realmente estaba tratando de decir. El futuro que podemos predecir no pertenece al mundo que está fuera de nosotros, sino al mundo que reside dentro.
Estamos, en nuestra propia experiencia individual, dormidos y vivimos la vida a través de procesos mecánicos. Por eso aprendemos y practicamos este sistema, para despertar. Pero ese viaje es para toda la vida, y mientras luchamos contra el sueño, los procesos mecánicos aún nos gobiernan. Es a partir de estos procesos que tenemos la oportunidad de prever el futuro.

El Patrón de Acción Fijo es un patrón de comportamiento observado por primera vez en los gansos durante el siglo XX, una observación que ganó fuerza cuando los biólogos comenzaron a observar el mismo patrón en todo el reino animal, expresado de manera única por cada animal individual. El PAF es una secuencia de acciones que se desarrollan en orden secuencial cuando se les da un cierto estímulo externo. En los gansos, lo que se observó fue que si un huevo se rodaba fuera del nido, el ganso se paraba, estiraba su cuello hacia el huevo, usaba su pico para rodarlo de regreso al nido y luego se sentaba. Esta acción era fija, lo que significa que incluso si el huevo estaba justo al lado del ganso, sin requerir que éste se parase y lo alcanzara, el ganso seguiría realizando la misma secuencia de acciones. El patrón dictaba una secuencia determinada de comportamiento que siempre se seguiría, al detalle, mecánicamente.

Como seres humanos, pertenecemos al reino animal. Como seres humanos, estamos llenos de comportamientos mecánicos, emociones mecánicas, pensamientos mecánicos. Aquí es donde reside el poder de la predicción.

Cuando hablo, hablo mecánicamente. Cuando interactúo con las personas, lo hago mecánicamente. Cuando me muevo, me muevo mecánicamente. Por mucho que trabajo, nunca puedo librarme por completo del comportamiento mecánico, al menos no por ahora; y debido a que un patrón mecánico de comportamiento está fijado y marcado por una secuencia de acciones, al aprender esta secuencia, puedo llegar a saber cómo se desarrollará cuando sea estimulado.

Tener una conversación con una persona que no me gusta puede desencadenar una reacción negativa en mí, y debido a que esa reacción es mecánica, tiene un patrón fijo de pensamientos, emociones y sensaciones que se desarrollarán, siempre; o, si estoy esperando en la cola para ir a la tienda y alguien se mete frente a mí, tendré una reacción negativa, una reacción mecánica que siempre se expresará en los mismos pensamientos, emociones y sensaciones.

Se nos anima a aprender sobre nosotros mismos y a aprender sobre nuestras reacciones mecánicas. Es a través de este autoconocimiento que podemos llegar a comprender los pensamientos, emociones y sensaciones de nuestros mecanismos, y una vez que los entendemos, ser capaces de prever las situaciones, personas o circunstancias que pueden desencadenarlos. Comprender el proceso mecánico que se desarrollará es el primer paso para poder dar un paso atrás, no identificarse con él y liberarse de él.

Antes de hablar de predecir el futuro es necesario saber de quién se trata. Si un hombre quiere prever su propio futuro, debe ante todo conocerse a sí mismo.
Gurdjieff