MAYO 2020

En nuestro primer taller de mayo discutimos el tema de Los Rasgos. Este sistema sienta las bases para que podamos identificar las características clave de los Rasgos Psicológicos mediante las cuales obtenemos una comprensión más completa de quiénes somos y cómo impactamos el mundo que nos rodea. Conocer estas características es el primer paso para crear un espacio alrededor (y una distancia de) del Rasgo; ese espacio será la semilla de la elección en cuanto a cómo respondemos en el mundo.
Nuestro segundo taller resaltó el trabajo de la observación. Nos basamos en las enseñanzas orientales y occidentales para dilucidar la importancia de la observación imparcial. También se nos dio la oportunidad de ver en tiempo real qué implicaciones prácticas surgen cuando involucramos al Centro Emocional Superior.
El tercer taller fue una investigación sobre el impacto del momentum. Exploramos cuánto de nuestra vida diaria no es en realidad más que el momentum mecánico del pasado. Se invitó a los estudiantes a compartir sus reflexiones y verificaciones del ejercicio práctico de la semana anterior, que consistía en observar el momentum mecánico. Estas discusiones abiertas demuestran que refuerzan el objetivo común que compartimos de involucrarnos más conscientemente en nuestra propia vida. Uno de los objetivos de este sistema es crear y mantener una presencia unificada en nosotros mismos. Para hacerlo, primero debemos reconocer la multiplicidad.
Nuestro cuarto taller de mayo se basó en el trabajo de observación y tuvo como objetivo agregar profundidad al recuerdo de sí. En profundidad, vemos no solo el caos fragmentado de nuestra psicología, sino también una potencialidad de integración. El ejercicio práctico de este taller fue recordar involucrar más facetas o centros en nosotros mismos a lo largo de nuestras rutinas diarias. Vemos que tal compromiso encuentra muchos obstáculos en forma de momentum mecánico. Nuestro taller final del mes señaló formas de usar la respiración para mantener la conciencia y volver a anclarnos en el momento.

El verdadero alimento de las “impresiones internas” depende de que uno sea capaz de dividir la atención y observar lo que ocurre dentro de uno —los pensamientos, emociones, esperanzas, miedos y salud— de manera objetiva; es decir, como si no fueran propios. Cuando eso sucede, uno puede obtener tanta comprensión, o más, de observar el mundo interno como de observar el mundo externo.
Rodney Collin